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miércoles, 14 de enero de 2015

¿Cuánto hace que no repara un producto?



La generación anterior sí recuerda frases como “voy a llevar a reparar la tostadora”. Los jóvenes actuales ni se lo plantean, “se ha roto, se tira” ¿Qué pasó de todos aquellos pequeños talleres que a la sombra de los servicios técnicos reparaban toda clase de “cachivaches”? Sencillamente desaparecieron, el coste de la mano de obra de los países del este o asiáticos hicieron más rentable comprar algo nuevo que reparar lo usado. 


Pero el tema no ha quedado ahí, todavía en el mundo occidental se dice que hay productos que se reparan, por ejemplo los coches, pero ese “reparar” no es pegar o soldar algo, es sencillamente sustituir la pieza, por importante que esta sea.  Sirva de ejemplo una caja de cambios: antes se reparaban y la volvían a colocar, ahora, nueva 6.000€, si se opta por una reparada por el fabricante, ¿y donde lleva el fabricante a reparar las cajas de cambios? A China, donde acaban de descubrir que en muchos casos la reparación es negocio.  Poco a poco el coste de la mano de obra subirá más en esos países y seguro que incrementarán muy significativamente su PIB en reparaciones, ¿y la producción de equipamiento nuevo? Se irá a África, si estabilizan su coyuntura política.

La idea de la reparación está retornando a Europa, aunque vinculada a colectivos sociales desfavorecidos, con el fin de poner en el mercado algo antes muy tradicional, los productos de segunda mano. El problema es que esto sólo es posible gracias a escasas subvenciones y a los bajos salarios de estos colectivos.

El planteta en el que vivimos es rico en muchas materias primas, pero todo tiene un límite, y la sobreexplotación actual va a dejar a las generaciones venideras en muy serias dificultades, sólo porque cambiamos de televisor cuando hay un mundial y de coche nos dicen que una vez cada cinco años.
Queremos una economía sostenible, REPAREMOS LOS PRODUCTOS Y AGOTEMOS SU VIDA UTIL, pero sin trampas vinculadas a la obsolescencia programada.  Fabriquemos productos de calidad y por tanto con durabilidad, y borremos de la mente colectiva el usar y tirar

miércoles, 10 de diciembre de 2014

La opinión del abuelo sobre el reciclaje




Sentado en su lugar de tertulia, apurando la Faria y sonriendo a la joven maestra, comenta a sus amigos:

- ¿Habéis visto que nos han puesto contenedores nuevos en la plaza?

- Sí, le contesta el párroco, es para que colaboremos a la mejora del medio ambiente separando las botellas de vidrio, el papel y los envases, que así, separados tienen un mayor valor.

- ¿Y qué saco yo con hacer esa separación? Nada, la satisfacción de ser la parte más importante del proceso, y el resto de las empresas que manipulan lo que yo he separado, su beneficio, como es lógico. Soy la parte más importante del proceso y por lo que veo la más tonta.

El médico, Don Anselmo, le recuerda la charla que unos señores les dieron la pasada semana sobre el reciclaje.  El abuelo baja la cabeza, apaga la Faria y dice con su tono de voz más serio:

- Yo entendí esto: hay un montón de empresas que nos venden productos envasados en los recipientes que tenemos que separar, a las que les sale más rentable que en vez de devolverles los envases vacíos a Goyo el tendero, los metamos en los contenedores. ¿Pero no es calidad de producto lo que quieren? Pues venga, uno a uno.

- Eso saldría carísimo, dice el párroco.

- Pero se ahorrarían un montón de máquinas para separar lo que hemos echado junto. Aunque, hum, esto me empieza a dar un tufillo raro, ¿no será que esto del reciclaje es interesante para los países constructores de las maquinas y por ello presionan?

- Siempre tan mal pensado, dice Don Anselmo.

- Claro, lo interesante es que la selección la haga yo, pero no para conseguir la máxima calidad devolviéndolo a la tienda, sino para juntarlo en tres contenedores, que luego precisan de equipos para separar lo que yo he juntado. Vamos a ver.  Y si lo quemamos todo con máquinas de incinerar como las de Madrid ¿No saldría todo más barato?

Don Anselmo: estamos acabando con las materias primas, hay que reciclar si queremos seguir fabricando, tiene usted unas ideas muy anticuadas.

- ¿Antiguo es buscar el mínimo coste para solucionar un problema? Y no me hable más del aprovechamiento para fabricar nuevos productos, a ver cuándo se hace el salpicadero de un bemeuve con los yogures del mediodía...



martes, 25 de noviembre de 2014

LA TOMA DE DATOS DEL SERVICIO DE RECOGIDA


Cuando sale a concurso un servicio de recogida, muchos suelen pensar que el diseño se hace partiendo de cero, y en algunos casos así es, pero la mayoría de las empresas optan por realizar un seguimiento de la recogida actual, con el fin de aprovechar lo ya optimizado por la contrata en vigor y poder minimizar el coste del estudio.

Los seguimientos se desarrollan ubicando tras cada camión recolector un vehículo con un conductor y un delineante. La misión del conductor es no perder de vista al camión, mientras que el delineante debe estar posicionado en el plano en todo momento, e incorporar la información precisa:
  • Tipo de contenedores
  • Número de unidades
  • Existencia de residuos fuera de los contenedores
  • Celeridad de los operarios en el proceso de vaciado
  • Colocación de los contenedores una vez vacíos (Tapa cerrada, frenos accionados y orientación de la boca de introducir los residuos hacia la acera).

También debe de ocuparse de anotar al menos los siguientes tiempos y distancias:
  • Salida de la Base: Tiempo: 0 / Km:0
  • Llegada al Primer punto de recogida:  Tiempo:15´ / Km:6
  • Llegada al Ultimo punto de recogida del Primer Itinerario: Tiempo: 45´ / Km: 7,5 (No se acumulan ni el tiempo ni los kilómetros)
  • Llegada a la Planta de Tratamiento: Tiempo: 12´ / Km: 8
  • Llegada al Primer punto de recogida del Segundo Itinerario: Tiempo 14´ / Km:7
  • Y así sucesivamente

Esta información es la que llega a la mesa del diseñador, si bien es cierto que habitualmente hay errores y pérdidas en el seguimiento de los equipos. Con estos datos el diseñador lo primero que hace es una primera evaluación de la validez de los información proporcionada. Para ello fija unos valores:
  • Tiempo de vaciado de un contenedor de 2 ruedas: 25"
  • Tiempo de vaciado de un contenedor de 4 ruedas: 35"
  • Extras por residuos fuera de los contenedores

Con ello se puede determinar la velocidad de camión recogiendo. Un valor que se mueve en intervalos muy estrechos para unas determinadas condiciones urbanísticas.  Si el resultado es bueno, por ejemplo 10 km/h, se valida la información, si no es así sólo resta buscar los errores o repetir la toma de datos.